Mirar el Mundo desde la abundancia

Por Ana García Villas-Boas, partner de Madavi.

 

En 2012, Nikandre Kopcke, una joven medio griega medio alemana neoyorkina, licenciada en sociología y estudios de género, quiso hacer algo más por las mujeres refugiadas en Londres que simplemente colaborar en una ONG. La mayoría de estas mujeres no hablan inglés, no tienen profesión y algunas son analfabetas. Huyen de sus países en conflicto o en guerra, en busca de una vida mejor para sus familias. Sin embargo aterrizan en un lugar donde no entienden el idioma, ni la cultura y donde muchas veces son tratadas con desprecio.

Kopcke tuvo la ocurrencia de preguntarles qué es lo que hacen extraordinariamente bien. La mayoría contestó que cocinar platos exquisitos de sus tierras. A partir de esa información, montó un proyecto que hoy en día ha culminado en una idea-restaurante de bastante éxito en Londres, Mazi Mas, de donde salen chefs de diferentes partes del mundo.  Este proyecto cambia la vida de muchas mujeres y de sus familias, permitiendo una mejor integración, trabajo, florecimiento y dignidad en sus vidas.

 

Mirar el mundo desde la abundancia es ver lo mejor de lo que hay

Esta historia refleja lo que es mirar el mundo desde la abundancia. La abundancia es los recursos que tenemos, todas nuestras fortalezas y las posibilidades que existen. Es ver lo mejor de lo que hay. No significa no mirar los problemas, ni los riesgos, pero analizarlos desde otra perspectiva, desde el potencial que hay en cada situación y cómo ese potencial puede ayudar a conseguir lo que se quiere lograr. Es la mentalidad de la abundancia versus la de la escasez, que pone toda su atención en lo que falta, en lo que no funciona.

Está científicamente comprobado que nuestra mentalidad condiciona nuestra actitud ante las circunstancias y cómo tener una mentalidad de abundancia aporta beneficios a nuestra salud, vida profesional, emocional y en definitiva a nuestra calidad de vida.

Barbara Frederickson, profesora en Psicología e Investigadora Principal en el laboratorio de Psicofisiología y emociones positivas de la Universidad de North Carolina, lleva más de treinta años investigando el efecto de las emociones positivas. Demuestra en su investigación que las personas con  una actitud  positiva se sobreponen más rápidamente a las dificultades y tienen mayor resiliencia. A partir de su investigación, desarrolló la teoría de expandir y construir (“Broaden and Build Theory”). Es decir, las emociones positivas, en vez de resolver retos de supervivencia, resuelven retos de desarrollo y de crecimiento. Una mente positiva es el abono para la creatividad, el pensamiento expansivo y visionario, la empatía, la cooperación y la conexión. Además, ampliando esa forma de pensar, estás mucho mejor preparado para superar las adversidades. Su investigación arroja luz sobre cómo las personas con una mente positiva, al superar los obstáculos, salen reforzadas y con un desarrollo exponencial.

Trasladándonos al mundo de las organizaciones, las investigaciones de Frederickson muestran que los equipos de alto rendimiento tienen un ratio de 3:1 de mensajes positivos sobre negativos.

Marcial Losada y Emily Heaphy, quienes estudiaron el impacto de las conversaciones en los equipos, calcularon que el ratio de interacciones positivas versus a las negativas de los equipos de alto rendimiento es de 6:1.

 

Beneficios del liderazgo y la gestión desde la abundancia 

Empresas como Tesla y Unilever son ejemplos de cómo el liderazgo y la gestión desde la abundancia elevan el propósito de sus negocios y aflora todo el potencial latente de los empleados y de los clientes, donde la innovación está constantemente presente en sus culturas. En España, tenemos el caso de Eroski, donde están aplicando la abundancia en cambiar en el punto de contacto con el cliente. Elevó en tres meses el índice de satisfacción del cliente del 68% al 83% y, transcurrido un año, hoy es del 87%.  Estos casos confirman que descubrir lo mejor que hay en las personas, en los equipos y en las organizaciones y ponerlo en valor, crea las condiciones idóneas para desplegar todo el potencial, elevar la motivación y la energía, y estimular la innovación y el aprendizaje.

Estas condiciones favorecen alcanzar las mayores aspiraciones que se tienen para el negocio, los empleados, los clientes y los proveedores, así como para la sociedad. Hoy en día, el  propósito de los negocios tiene su máximo sentido y obtiene  mejores resultados cuando se valora el impacto positivo para todo el ecosistema. Es una palanca clave para la rentabilidad sostenible a largo plazo del negocio. Es la base de la filosofía “haz el bien para que te vaya bien” (“Do good to do well”), que persigue dejar un mejor legado a las generaciones futuras.


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