¿Volver? ¿A qué órbita?

Por Cristina Sendino, facilitadora apreciativa de Madavi the YES company

Y ahora ¿qué hacemos? Me llevo repitiendo estas cuatro palabras desde hace unas semanas. Después de todo lo vivido en los últimos meses, va apareciendo de vez en cuando para que no se me olvide.

Lo que me tranquiliza es que según voy hablando con otras personas, con algunos directivos y con clientes que ya son amigos a ellos les pasa lo mismo. Eso me hace pensar que otros que aún no son amigos ni clientes, están en la misma situación.

Resulta que estos meses atrás han pasado cosas increíbles

Las personas nos hemos adaptado mucho más de lo que esperábamos y a una velocidad que nos da un pequeño poder de superhéroes (respetando de corazón a los que han estado en primera línea)

Ha sido como destapar una olla que ya estaba llena de actitudes ejemplares, valores increíbles, historias que llenan de orgullo.

Se han redefinido prioridades personales y profesionales de forma simultánea. Incluso estando alejados físicamente se han dado relaciones más cercanas y humanas.

En muchas conversaciones de las que he formado parte hemos coincidido que se ha puesto foco en lo prioritario. La actitud pragmática se ha convertido en protagonista indiscutible. Se trataba de hacer y avanzar a pesar de todo.

En esas semanas se han visto equipos cohesionados, personas que colaboraban con generosidad poniendo lo mejor de sí mismos, pasando por encima de las incertidumbres y de los miedos. Muchos de ellos, lo han dado todo y más.

Había que actuar y para ello ha sido esencial la autonomía. Desde los equipos directivos, se ha dejado hacer con confianza y esa implicación y responsabilidad ha llevado a obtener resultados en tiempos record.

Pensando en todas estas cosas creo que se han dado a la vez y de forma acelerada esos tres factores que hacen que las personas estemos motivadas.

Teníamos autonomía y como dice Dan Pink, eso lleva directamente al compromiso. A estar involucrados. Además, hemos aprendido muchísimo, algunos a manejar herramientas, otros a llevar equipos en la distancia, otros a escuchar a las personas de otra manera, conozco gente que ha hecho cursos, que ha conectado con otros con los que quería compartir cosas. Marcas en competencia que se han puesto a hablar para aprender unas de otras.

Había una causa más grande que nosotros mismos

Acompañando esos dos factores y a la vez conectándolos, estaba el propósito, la conciencia del impacto en la sociedad de las decisiones como personas, como empresas. Había una causa más grande que nosotros mismos. Estábamos ante algo desconocido, a lo que no sabíamos cómo enfrentarnos y a pesar de haber sufrido de cerca y haber sentido la magnitud de lo que estaba pasando, me atrevo a decir que en general hemos estado muy motivados.

La sociedad en general y las organizaciones en particular son un conjunto de sistemas. Un sistema que no olvidemos está vivo, compuesto por personas y que se subió, de repente, a una montaña rusa y de una forma admirable se puso a ver lo que hacía falta, a darlo, a repartir, a acompañar, a cuidar, a hacer en definitiva. Un camino, este de la montaña rusa lleno también de emociones juguetonas, cambiantes y a veces desbocadas.

Y ahora ¿qué hacemos? Ahora hemos empezado a volver, es como si de repente estuviéramos en el espacio. Ralentizados. La energía que nos movía parece que pierde, como si tuviese una fuga en nuestro traje espacial. ¿Volver? ¿a qué órbita?

Queremos que las personas, que los equipos sigan igual de conectados, que utilicen su autonomía en favor de la empresa, la responsabilidad para salir adelante, para recuperar y obtener excelentes resultados.

Y si nos preguntamos ¿qué es lo que mejor ha funcionado?, de las iniciativas que hemos puesto en marcha, ¿cuáles han funcionado mejor? ¿cuáles son las que nos gustaría que siguieran pasando? ¿Qué cosas son las que queremos que se conviertan en permanentes? ¿Qué actitudes y valores van a impulsar nuestra cultura y nuestro negocio a la vez?

También surgen otras preguntas: ¿cómo combinar teletrabajo y oficina? ¿Cómo lideramos estos equipos? ¿Qué es lo mejor para el negocio?

La humildad de reconocer que una sola persona no tiene todas las respuestas es precisamente la contestación a todos esos interrogantes.

Todo cambio requiere que todo el sistema esté alineado

Y, además esa respuesta no es la misma para todos. Es necesario reconocer que todo cambio, y este no podía ser de otra forma, requiere que todo el sistema esté alineado. Que una representación del mismo pueda responder todas esas preguntas y así, desde lo que SI ha funcionado, se sientan involucrados para crear y compartir una misma imagen atractiva de futuro.

Diseñarlo juntos hace que se movilicen, que hagan suyo el plan y aparezca la motivación para ponerlo en marcha. De nuevo se cargan las pilas y salen autopropulsados.

Así vuelven a jugar los tres factores (autonomía, aprendizaje y propósito) y algunos otros como la igualdad de voz y la libertad de elección.

¿El resultado de todo esto? Acción colectiva con iniciativas que hacen que el cambio sea más fácil. Que el resultado sea más rápido y simultáneo. Que el camino sea más energizante y motivador, y como es más natural, la transformación llega para quedarse.

Es actuar sobre la cultura y el negocio a la vez alineando las fortalezas hacia las aspiraciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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